• Martes, 10 Septiembre 2019 a las 17:55:00

INTERVENCIÓN DEL DIPUTADO JOSÉ GUADALUPE AGUILERA ROJAS AL PRESENTAR INICIATIVA QUE REFORMA EL ARTÍCULO 53 DE LA LEY DE DESARROLLO RURAL SUSTENTABLE, ASÍ COMO AL ARTÍCULO 7O-A DE LA LEY FEDERAL DE SANIDAD VEGETAL, FRACCIÓN II.

Un tema que requiere ser revisado debido a sus diversas implicaciones, es el referente al empleo de fertilizantes químicos en la agricultura.

 


INTERVENCIÓN DEL DIPUTADO JOSÉ GUADALUPE AGUILERA ROJAS AL PRESENTAR INICIATIVA QUE REFORMA EL ARTÍCULO 53 DE LA LEY DE DESARROLLO RURAL SUSTENTABLE, ASÍ COMO AL ARTÍCULO 7O-A DE LA LEY FEDERAL DE SANIDAD VEGETAL, FRACCIÓN II.



Con su venia, presidenta. Compañeras y compañeros diputados.


Un tema que requiere ser revisado debido a sus diversas implicaciones, es el referente al empleo de fertilizantes químicos en la agricultura.

Durante mucho tiempo se utilizaron estas sustancias de manera indiscriminada, hasta que surgieron voces de alerta, previniendo acerca de muchos efectos nocivos que provocan, tanto en los suelos, como en la salud de las personas.

El uso de este tipo de fertilizantes encontraba su respaldo, se dijo, en elevar la producción de los suelos y por ello se incrementaban los volúmenes de cosechas.

Sin embargo, a la luz de investigaciones recientes se han detectado varios problemas que demandan una atención oportuna.

Entre los varios problemas asociados a esta práctica se pueden citar los daños ambientales representados en la afectación de las aguas subterráneas y de los suelos en que se aplica dicha técnica.

Estas prácticas se alejan de la producción sustentable que mira hacia el futuro, poniendo en riesgo, en este caso, la producción de alimentos que satisfagan los requerimientos de las generaciones futuras, debido a la ruptura del equilibrio ecológico, el cual sufre graves desajustes, alejándose de la sustentabilidad que debiese caracterizar a estas actividades.

En lo que respecta a las afectaciones de la salud de las personas, se han identificado la correlación del uso de los fertilizantes químicos con la aparición, cada vez más frecuente, del cáncer gástrico, las malformaciones genéticas, la hipertensión arterial y el cáncer de testículo, entre otros padecimientos.
 
La situación se ha tornado insostenible, pues no se justifican de ninguna manera los daños sufridos tanto por la tierra, como por los consumidores.

Ante esta situación, es ineludible realizar las adecuaciones necesarias al andamiaje jurídico que regula estas actividades, con el objetivo de mitigar o de reducir sustancialmente las prácticas contrarias a una actividad agrícola sustentable.

Retrasar la adopción de medidas que inhiban su empleo, ya sea por razones económicas o de cualquier otra índole, sólo contribuirá a agravar el problema, convirtiéndose en una amenaza latente para la conservación de suelos, de los mantos freáticos y, sobre todo, de la salud de las personas.

No se trata de atentar contra la actividad productiva de miles de personas que dependen de esta rama de la economía, sino por el contrario, avanzar en el perfeccionamiento del marco jurídico que haga posible la existencia de una agricultura que preserve las riquezas que la naturaleza le ha entregado al ser humano.

No es necesario abundar acerca de los riesgos y los daños que conlleva una explotación irracional de los recursos agrícolas.

La investigación científica ha dado cuenta de las ventajas que representa el uso correcto de las riquezas naturales. Las señales de alerta detectadas en los casos contrarios son muchas y representan signos de que en el intercambio de bienes entre el hombre y la naturaleza, debe prevalecer una cultura que privilegie la preservación de los recursos.


La demanda alimentaria, si bien se ha incrementado de manera notable en el último siglo, requiere los cuidados a los que hemos hecho referencia, desterrando ahora mismo, los excesos en que se ha incurrido en muchas ocasiones, olvidando los requerimientos en la materia de las futuras generaciones.  

Nos encontramos ante una oportunidad que posibilitaría la utilización de prácticas agrícolas que avanzaran, como lo hemos señalado, tanto en la preservación de los recursos naturales, preservando en todo momento su sustentabilidad, así como en cuidar la salud de las personas.

No podemos pasar por alto los indicadores en materia de salud pública y ambiental que nos alertan acerca de los riesgos incurridos, si no se adoptan medidas adecuadas, alejadas de los meros fines económicos y del desinterés por la salud de las personas.


Por lo antes expuesto y fundado, se pone a consideración de esta Soberanía la siguiente:

Iniciativa de reforma al Artículo 53 de la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, así como el Artículo 7o-A de la Ley Federal de Sanidad Vegetal, fracción II.

Compañeras y compañeros, confío en que acompañarán esta propuesta.

Muchas gracias por su atención. Muy buenas tardes.

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