• Miercoles, 18 Noviembre 2020 a las 15:01:00

POSICIONAMIENTO DEL DIP. RAYMUNDO GARCÍA GUTIÉRREZ, A NOMBRE DEL GPPRD, EN LA DISCUSIÓN DEL DICTAMEN POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 2o DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, EN MATERIA DE LENGUAS NACIONALES.

El Dictamen que hoy se pone a consideración del Pleno de la Cámara d Diputados propone adicionar un párrafo tercero al Artículo 2o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual reconoce como lenguas nacionales al español y a las 68 lenguas indígenas con sus variantes lingüísticas, igualando su validez en términos de la Ley.

 

POSICIONAMIENTO DEL DIP. RAYMUNDO GARCÍA GUTIÉRREZ, A NOMBRE DEL GPPRD, EN LA DISCUSIÓN DEL DICTAMEN POR EL QUE SE REFORMA EL ARTÍCULO 2o DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, EN MATERIA DE LENGUAS NACIONALES.

 

Con su permiso Presidenta Legisladoras y Legisladores.

 

El Dictamen que hoy se pone a consideración del Pleno de la Cámara d Diputados propone adicionar un párrafo tercero al Artículo 2o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el cual reconoce como lenguas nacionales al español y a las 68 lenguas indígenas con sus variantes lingüísticas, igualando su validez en términos de la Ley.

 

De la misma forma, establece que las lenguas indígenas forman parte del patrimonio cultural de nuestra nación, por lo que obliga al Estado a promover su preservación, estudio, difusión, desarrollo y uso, así como a promover una política lingüística multilingüe, que propicie que las lenguas indígenas alternen en igualdad con el español en todos los espacios públicos y privados. 

 

Lo anterior resulta en un reconocimiento histórico, pues por primera vez se eleva a rango Constitucional la riqueza lingüística de México como parte de nuestro patrimonio cultural e histórico. 

 

México es uno de los países con más diversidad lingüística en el mundo, pues en su territorio se hablan al menos 68 lenguas indígenas. De conformidad con lo datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se calcula que 7.4 millones de mexicanas y mexicanos hablan alguna lengua indígena, de los cuales el 51.3 son mujeres y 48.7 por ciento hombres.

 

Las lenguas que más se hablan en nuestra Nación son el náhuatl, con un millón 725 mil hablantes; seguido del maya, con más de 859 mil; tseltal con 556 mil; mixteco con 517 mil; tsotsil con 487 mil; zapoteco con 479 mil; otomí con 307 mil y el totonaco, chol y mazateco, con más de 200 mil hablantes. 

 

Así de complejo y diverso es nuestro patrimonio lingüístico, el cual ha pasado por diversas tribulaciones, grandes daños y exclusiones. Han pasado cinco siglos desde la llegada de los españoles a las costas mexicanas. 

 

Durante este tiempo se han producido muchas interacciones entre el español y las lenguas indígenas y éstas últimas siempre habían tenido un camino difícil, en algunos casos destinadas a la desaparición. En el siglo XVI, Mendieta, Sahagún y otros españoles se dieron cuenta del valor del náhuatl como una lengua adecuada para los discursos científicos y la expresión literaria, eficaz y agradable en su formulación y capaz de expresarse con precisión y en forma abstracta. Otros señalaron que si se comparaba la jerarquía de funciones del náhuatl y la del latín, se encontraba una similitud favorable al primero, lo cual significaba que ambas servían para la comunicación técnico-práctica en ámbitos como la política, la economía y la jurisprudencia, por mencionar algunos. 

 

Sin embargo, adentrados en la colonia, el náhuatl pasó a un segundo término. Los españoles intentaron utilizar el castellano para adaptar a los indígenas a la nueva cultura y religión. En el periodo de la independencia creció el interés por la unificación nacional, donde criollos, indígenas y mestizos pasaban a formar la nueva Nación, adoptando el español como la lengua oficial. 

 

Las ideologías modernistas vieron con desdén a las lenguas originarias, tomándolas por atrasadas y primitivas. La riqueza cultural de la emergente Nación pasó a ser un lastre para las aspiraciones homogeneizantes de las nuevas élites independientes. 

 

Posterior a la Revolución Mexicana se inició una polémica sobre la política a seguir con respecto a las lenguas indígenas y a la impartición de la educación de los grupos indígenas que existían en el país. En todo el periodo posrevolucionario la educación en las escuelas era impartida en español y a mediados de los 40s el sistema de escuela rural mexicana se expandió en las zonas indígenas y se utilizó el español como medio de enseñanza. 

 

De esta manera, la escuela se convirtió en un espacio donde se aprendió a despreciar la lengua indígena y se llegó a considerar exitosa cuando la lengua indígena era desplazada por el castellano. La historia demuestra que este sistema educativo resultó ineficaz y su fracaso se notó en la deserción escolar en las comunidades indígenas. 

 

En el último cuarto del siglo XX, como resultado de la conciencia india y la emergencia de los pueblos indígenas como sujetos políticos, las políticas educativas y los discursos fueron tímidamente modificados. Hoy, ya bien entrados en el siglo XXI, el propósito del bilingüismo sigue estando presente. 

 

Sin embargo, en las aulas sigue ocurriendo lo mismo que hace algunas décadas. El español se sigue usando en varias comunidades indígenas como lengua de instrucción, desplazando poco a poco a las lenguas originarias. Hoy el Estado, con esta iniciativa, reconoce también el concepto de lengua materna. El nombre de lengua materna se le da a la lengua que las personas aprendemos desde la infancia y que, por lo general, es también hablada por nuestro padres y abuelos. Es en este sentido que cobra su relevancia cultural. La manera en que nos comunicamos determina, entre otras cosas, las relaciones que establecemos con el mundo que nos rodea, con los otros individuos y con nosotros mismos como sujetos de un acervo cultural y una historia personal. 

 

La lengua materna es un instrumento poderoso para preservar y desarrollar nuestro patrimonio cultural, tanto el tangible como el intangible. Todas iniciativas dirigidas a difundir las lenguas maternas servirán no sólo para incentivar la diversidad lingüística y el multilingüismo, sino también para crear una mayor conciencia acerca de las tradiciones culturales en todo el mundo y a nivel local. Los Pueblos Indígenas hemos sido discriminados en la toma de decisiones del rumbo de nuestra Nación, aun y cuando ya existe un bloque de constitucionalidad y convencionalidad, los Pueblos Originarios de México seguimos enfrentando graves problemas de exclusión, discriminación y falta de cumplimiento de nuestros derechos básicos, lo cual obedece tanto a la falta de capacidad suficiente de las instituciones como a la carencia de voluntad política para resolver el problema. 

 

Con el reconocimiento constitucional de la diversidad cultural y lingüística, se generaran las condiciones legales que permitirán tanto el avance de iniciativas legislativas como políticas para la promoción del uso de las lenguas indígenas para preservar nuestra identidad y herencia histórica, y sobre todo, proteger el derecho de los pueblos originarios a hablar su propia lengua, por lo que las Diputados y Diputados del Grupo Parlamentario del PRD votaremos a favor.

 

 

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