• Jueves, 22 Agosto 2019 a las 18:00:00

MENSAJE DEL DIPUTADO ANTONIO ORTEGA MARTÍNEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA Y SECRETARIO DE LA COMISIÓN DE HACIENDA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS

El día de ayer, el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León ha confirmado lo que propios y extraños presagian sobre la realidad y el futuro económico en México: El crecimiento está estancado, hay una desaceleración económica y esto alienta a preocupaciones, alienta a incertidumbre sobre el futuro y la calidad de vida de los mexicanos.

MENSAJE DEL DIPUTADO ANTONIO ORTEGA MARTÍNEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA Y SECRETARIO DE LA COMISIÓN DE HACIENDA DE LA CÁMARA DE DIPUTADOS; CON RELACIÓN A LAS OBSERVACIONES HECHAS LA VÍSPERA POR EL GOBERNADOR DEL BANCO DE MÉXICO, EN CUANTO A UN ESTANCAMIENTO Y DESACELERACIÓN DE LA ECONOMÍA NACIONAL (MAYOR A LO ANTICIPADO), ASÍ COMO LA RESPUESTA QUE LE DIO EL PRESIDENTE LÓPEZ OBRADOR.

 

El día de ayer, el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León ha confirmado lo que propios y extraños presagian sobre la realidad y el futuro económico en México: El crecimiento está estancado, hay una desaceleración económica y esto alienta a preocupaciones, alienta a incertidumbre sobre el futuro y la calidad de vida de los mexicanos.

 

Esto no es noticia. Lo que sí es noticia es que, finalmente, el Presidente López Obrador acepte que hay una asignatura pendiente: La falta de crecimiento de la economía mexicana. Y junto a esta verdad, el de que se ha agotado el dicho de que “le dejaron un tiradero” y de que “la responsabilidad de la situación económica corresponde a anteriores administraciones.

 

Esta es una noticia que no hay que dejar pasar: Finalmente el Presidente reconoce esto como cierto y ojalá que lo disponga a dedicar el mayor tiempo posible, el mejor esfuerzo que sea necesario y, desde luego, a ayudar a clarificar una estrategia ordenada para contener las consecuencias de esta desaceleración económica.

 

No camina, no va en marcha ninguna transformación real. En la medida que no se modifique la economía, ni habrá mejores ingresos públicos ni habrá mayor gasto, ni mucho menos por el desacierto de algunas conductas y algunas políticas de la actual administración no se resuelve el problema de la desconfianza y la incertidumbre en la que están los inversionistas privados nacionales y extranjeros y, por lo tanto, no hay inversión, no hay empleos, no hay salarios, no hay ingreso público ni mayor gasto y esta situación –mes a mes- se está deteriorando.

 

Cuando durante los primeros meses se minimizó la alarma de las calificadoras, del propio Banco de México, del INEGI, de actores académicos, de partidos políticos, se alentó la confianza falsa, ficticia de que, por sí sola, la economía iba a mejorar, iba a elevarse el nivel de ingreso de la mayoría de los mexicanos.

 

El combate a la corrupción sin orden, una austeridad mal diseñada, una operación y aplicación de programas con bajo presupuesto, ineficiente gasto y pocos resultados, nos confirman que el país requiere una nueva estrategia económica.

 

Y estamos frente a tres momentos clave:

1.- La resolución de las calificadoras sobre la deuda de Pemex y la consecuente vinculación con la deuda soberana (sin dejar de lado, el Plan de Negocios de Pemex). Enfrentar mal este tema tendría consecuencias desastrosas para el país.

 

2.- La presentación del Paquete Económico 2020 que debe contener, con mucha claridad, los pasos, los criterios que determinarán el área de responsabilidad del gobierno para enfrentar con orden la crisis económica. Revisar la conveniencia de una reforma fiscal que contribuya a la captación de recursos ante la baja recaudación que se está teniendo.

 

3.- Y finalmente, lo que parece ser un elemento clave y determinante: La rectificación que el Presidente tiene que hacer frente a unos hechos políticos y económicos que están siendo elementos que impiden la confianza requerida para la inversión privada; y de manera concreta, la rectificación en el tema del aeropuerto de Texcoco, la rectificación en el tema del conflicto con las empresas que construyeron los gasoductos y, desde luego, el de que se garantice la aplicación del Estado de Derecho en México.

 

Yo creo que el Presidente tiene que aceptar que este estilo autocrático para gobernar, en donde el Presidente opina, resuelve y decide sobre prácticamente todos los asuntos de carácter social, político y económico, que recaigan las alternativas de solución a este mar de problemas que significan la conducción del país por una sola persona, a partir del reconocimiento de que el Presidente no es experto en todo y que debería dejar en manos de equipos especializados las alternativas, el estudio y la conducción de las soluciones.

 

En la medida que el Presidente, con ocurrencias, con improvisación, solo con autoritarismo pretenda resolver esta problemática de la conducción, de la gobernabilidad del país, no va a haber una salida serena, una salida inteligente que diseñe un futuro para México.

 

Creo que el Presidente tiene que confiar en la estructura institucional del gobierno que se ha constituido en las últimas décadas.

 

Confiar en la capacidad de los funcionarios, confiar en la opinión de todos aquellos que, de buena fe, proponen, alientan soluciones y alternativas para que, finalmente, se desactiven los temores, se desactive la desconfianza y, con programas y políticas bien planeados, con programas medibles, con indicadores y objetivos que persigamos, podamos enfrentar esta incertidumbre que, repito, el gobernador del Banco de México ayer ha confirmado y que la buena noticia es que el Presidente la ha reconocido y la ha aceptado.

 

 

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    "PND 2019-2024 Crítica y propuestas alternativas"