• Martes, 21 Mayo 2019 a las 16:23:00

MENSAJE DEL DIPUTADO ANTONIO ORTEGA MARTÍNEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA, RESPECTO A LA RENUNCIA QUE ESTE DÍA, HIZO GERMÁN MARTÍNEZ CÁZARES

El día de hoy nos hemos enterado de una crisis política grave en el Gabinete del presidente López Obrador que tiene que ver con la renuncia de Germán Martínez Cázares como director del IMSS.

MENSAJE DEL DIPUTADO ANTONIO ORTEGA MARTÍNEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA, RESPECTO A LA RENUNCIA QUE ESTE DÍA, HIZO GERMÁN MARTÍNEZ CÁZARES A SU CARGO COMO TITULAR DEL INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL.   
 
El día de hoy nos hemos enterado de una crisis política grave en el Gabinete del presidente López Obrador que tiene que ver con la renuncia de Germán Martínez Cázares como director del IMSS.
No debería extrañarnos porque va a ser cotidiana la aparición de crisis de este tipo y de otras en un gobierno que no atina con claridad, a transmitir una ruta, un camino, una orientación.
 
En principio, yo ayudaría a Germán Martínez a decir lo que él, por su condición, no puede hacer: El destinatario de la dura crítica no es el secretario de Hacienda (Carlos Urzúa); el destinatario real de la crítica pensada, inteligentemente armada de Germán Martínez es contra el Presidente López Obrador porque él sabe –y todos sabemos- que las directrices sobre la política administrativa de austeridad, de gasto y las orientaciones que tienen que ver con las dependencias públicas no las define el Secretario de Hacienda ni mucho menos los funcionarios menores. Las decide, las ordena el Presidente López Obrador y el Secretario solo tiene la responsabilidad de transmitirlas, operarlas y cumplirlas.
 
Me parece que Germán Martínez es de los pocos funcionarios que transmitió con cierta claridad el diagnóstico de cómo recibe al IMSS, cómo es posible trazar una ruta de cambios y hay que decirlo con claridad: Tenía cierta idea de qué hacer con el IMSS y su necesaria transformación.
 
La primera reacción firme del director del IMSS contra algunas directrices que se han ejercido contra todas las dependencias del gobierno federal era una especie de intromisión indebida.
 
Hay que recordar que el director administrativo del IMSS (Pedro Zenteno) designado por Hacienda como se designaron directores administrativos en todas las dependencias públicas con el objeto de garantizar que ciertas directrices, ciertas orientaciones que tienen que ver con el gasto se cumplieran estrictamente y eso es el estilo de López Obrador.
 
Es, sin duda, una directiva que dio López Obrador al secretario de Hacienda y que el secretario de Hacienda tuvo que atender.
 
Se resolvió con una negociación, una mediación que consistió en que Germán Martínez Cázares no aceptó al director administrativo que comenzaba a tomar decisiones sin una consulta con él y finalmente fue trasladado al ISSSTE y el director administrativo del ISSSTE fue trasladado al IMSS.
 
Lo que en el fondo hay, es el centralismo de López Obrador de querer controlar, de querer administrar, de querer estar enterado, de querer actuar sobre las más pequeñas y mínimas decisiones en el gobierno.
 
Estamos hablando de la personalidad centralista, autoritaria, incapaz de confiar en sus equipos y en las capacidades y facultades de los funcionarios.
 
Estamos hablando, por lo tanto, que la inconformidad que hoy manifiesta en su bien elaborada carta Martínez Cázares no es contra el secretario de Hacienda, es contra el presidente López Obrador que ha resuelto hacer lo que hizo en su gestión de lo que era el Distrito Federal (hoy Ciudad de México): No se mueve una silla de una oficina, no se mueve una computadora, no se toma una decisión de la administración sin que yo lo sepa, sin que yo lo autorice y sin que yo lo ordene; y por lo tanto, Martínez Cázares sabe perfectamente que la crítica no está dirigida a Urzúa, es una crítica dirigida contra el presidente López Obrador.
 
Por lo tanto, el anuncio de la federalización de los servicios médicos, la concentración del Seguro Popular y de todas las dependencias de salud en un mando único, tronó como cohete en navidad.
 
Creo que el ofrecimiento del Presidente de que “a la vuelta de pocos años la calidad de los servicios de salud centralizados y conducidos directamente por López Obrador serían comparables a la calidad y al nivel de los servicios de Europa y él particularmente puso como ejemplo a Noruega.
 
Creo que es un ofrecimiento infantil, es una oferta incumplible que el comparativo da risa y, sobre todo, el ofrecimiento de que en pocos años nos podremos medir al “tú por tú” con los servicios de salud de Noruega porque el mejor funcionario del sistema de salud que podría tener López Obrador le acaba de renunciar, inconforme con la política y las directivas.
 
Lo que sí debería de alarmarnos, debería de alertarnos es la denuncia de Martínez Cázares de que se pretendía que las reservas del IMSS pudieran ser destinadas a otros fines, de que los recursos generados por las leyes que construyen las finanzas del IMSS deberían ser remitidas a la tesorería de la federación.
 
Ya hemos puesto una alerta: La intención de que las reservas del IMSS pretendían –mediante una ley- ser dedicadas a otros fines; las del ISSSTE de igual manera. Iniciativas de diputados del PT y, desde luego, lo que hoy tiene que ver con las reservas del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR).
 
Estamos en riesgo de que recursos que son de los trabajadores, recursos que aportan también los patrones, puedan ser utilizados para los programas estratégicos de López Obrador por una razón: Es evidente que la desaceleración económica ha bajado la recaudación, va a ser imposible financiar los mega proyectos de infraestructura de López Obrador, los programas asistenciales y clientelares de López Obrador y se pretenden esos recursos (que no se van a tener), resarcir con medidas de austeridad que lo único que realmente son, es un disfraz para evitar anunciar los recortes que, evidentemente, el gobierno tiene encima, sabe el impacto político y social que tendría anunciarlos como tales, y pretende (con medidas de austeridad) disfrazarlos y, en últimos caso, con la decisión de hacer uso de las reservas del IMSS, del ISSSTE y del SAR para dedicarlos a otros fines.
 
Nos parece que, así como la Corte evidenció la Ley de Remuneraciones, que era “aplicar a machete” un precepto para intentar evitar los abusos en el uso de los salarios para los funcionarios públicos que finalmente significó la pérdida de un segmento de la burocracia bien calificada con los mejores antecedentes académicos que se hacen cargo de temas técnicos de alta calificación y que, finalmente, fueron poco a poco, renunciando.
 
Hay una fuga de todos estos funcionarios fuera del país y que la Corte definió que la Ley de Remuneraciones estaba mal hecha como nosotros lo dijimos y que habría que rectificar.
 
Pues, de igual manera, la Ley de Austeridad y la forma con que se aplica hoy en el IMSS y que se está aplicando en todos lados: En los gobiernos estatales, en los municipales, en la administración pública, en los órganos autónomos pero que no se animan como sí lo hizo Martínez Cázares, a decir con claridad que la Ley de Austeridad, en los términos de machete parejo, aplicación del machete parejo, de tirar el agua de la tina y tirar al niño también, es una decisión de carácter político autoritaria que está teniendo consecuencias muy graves.
 
Termino diciendo que el país lo que requiere son medidas contracíclicas y éstas son: No a la austeridad; no a los recortes y, por lo tanto, garantizar que el presupuesto tenga cumplimiento y los bajos ingresos hay que resarcirlos con una política de recaudación y con más impuestos y con más deuda (para inversión en proyectos sustentables y rentables). No caigamos en una restricción que va a generar que, con menos inversión pública y con ahorros y con recortes se pueda resolver el problema.
 
Hay que mantener el nivel de gasto; tener una política fiscal agresiva y garantizar sociedades entre inversión pública y privada para poder obtener los recursos necesarios. La confianza es el más preciado bien que la administración pública está perdiendo. La confianza es el bien público que la sociedad le está restando al gobierno y no por nada la pérdida de reconocimientos y de aceptación que está teniendo López Obrador.
 
Creo que la renuncia de Martínez Cázares es un anuncio anticipado de muchas más crisis que el gobierno de López Obrador tiene escrituradas para México y sus habitantes.
 
 
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