• Jueves, 9 Mayo 2019 a las 00:00:00

MENSAJE DEL DIPUTADO ANTONIO ORTEGA MARTÍNEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

l día de hoy, en la “mañanera”, el Presidente da una nota sorpresiva. Anuncia que ninguna de las cuatro empresas “más importantes del mundo” (catalogadas así por él mismo porque habían construido más de 150 refinerías cada una)

MENSAJE DEL DIPUTADO ANTONIO ORTEGA MARTÍNEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PARTIDO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA, SOBRE LA DECISIÓN PRESIDENCIAL EN EL SENTIDO DE DECLARAR DESIERTA LA LICITACIÓN PARA LA CONSTRUCCIÓN DE LA REFINERÍA DE DOS BOCAS, TABASCO Y DETERMINAR QUE LA OBRA SERÁ REALIZADA POR PETRÓLEOS MEXICANOS (PEMEX) Y LA SECRETARÍA DE ENERGÍA (SENER), EN UN PLAZO DE TRES AÑOS CONTADOS A PARTIR DEL PRÓXIMO 2 DE JUNIO.

 

El día de hoy, en la “mañanera”, el Presidente da una nota sorpresiva. Anuncia que ninguna de las cuatro empresas “más importantes del mundo” (catalogadas así por él mismo porque habían construido más de 150 refinerías cada una); que no habían quedado sujetas a denuncias ni quejas de corrupción, cuya eficiencia reflejada en el costo y en el tiempo de la construcción, hacían que el procedimiento que el Presidente de la República había instruido, iba a dejar en manos de gente con oficio, formación, experiencia, antecedentes, la construcción de una refinería que todo mundo cuestiona, todo mundo pone en entredicho las ventajas y, por el contrario, predice consecuencias graves.

 

Y hoy el Presidente dice que ya ninguna de las empresas. Lo que sólo confirma que el país se gobierna por ocurrencias, que el país se gobierna sin certezas y que, por lo tanto, con la mano en la cintura lo que hace unas cuantas semanas el presidente anunció, hoy lo modifica radicalmente.

 

La información que, en la Cámara de Diputados tenemos, es de que a dos empresas se les pidió que hicieran estudios y que pudieran -las dos- resolver la exigencia principal de López Obrador: El costo y el tiempo de construcción y de entrega de las refinerías.

 

Y las dos empresas rechazaron la presión porque hacer una refinería, los estudios que respalden técnicamente una inversión de miles de millones de dólares no se hacen sobre las rodillas, no se hacen con improvisados, no se hacen con ocurrencias, con supuestos sino que se requieren estudios elaborados de manera muy cierta que conduzcan a conclusiones veraces que den mucha certidumbre.

 

Ninguna de las dos empresas aceptó fijar un precio sin el respaldo de los estudios, y ninguna de las dos empresas aceptó fijar un plazo de entrega sin los estudios que respaldaran la duda que tiene el Presidente.

 

Pero como al Presidente ya se le clavó en la cabeza que son ocho mil millones de dólares y que en tres años la va a construir, ordenó a Rocío Nahle y al director de Pemex (Octavio Romero Oropeza) que hicieran la refinería en tres años con un valor de ocho mil millones de dólares, cosa que no hay en el mundo. Nadie que se arriesgue a aceptar una empresa de este tipo se puede terminar en tres años ni mucho menos se pueda costear en ocho mil millones de dólares, las últimas refinerías hechas en India han costado alrededor de 12 mil millones de dólares en el tamaño más o menos cercano al que se está pensando en “Dos Bocas” y la construyeron en ocho años.

 

Entonces, esta ocurrencia del Presidente solo lo que va a generar es un socavón más a las finanzas públicas, va a generarse un marco de corrupción porque no se cumplen las condiciones que establece la ley, vamos a ver adjudicaciones directas, vamos a ver compadrazgos, compromisos, amistades, gente que se va a comprometer a hacer cosas que no va a poder cumplir.

 

Entonces, me parece que este es un primer capítulo que hay que dejar muy claro.

 

Esta es una decisión que, así como en Texcoco, está presidida por la ocurrencia, por el voluntarismo, que va a traer consecuencias financieras, políticas y una muy importante: Va a seguir deteriorándose la confianza en el país como un lugar en donde se cumple el Estado de Derecho, se cumple la ley y hay garantías para la inversión.

 

Es un pésimo anuncio, una pésima decisión, no hay manera de encontrar orden, coherencia, responsabilidad en la decisión.

 

Y luego, repetir lo que todo mundo está diciendo: El país no tiene en este momento ni la capacidad productiva ni las reservas suficientes para abastecer las seis refinerías reconfiguradas que requieren ser abastecidas de crudo y, desde luego, una más volvería complicado este abasto y, por lo tanto, México va a tener que aumentar sus compras de crudo en el extranjero para atender una mala decisión del Presidente, porque no son los técnicos de Pemex ni los de Sener ni son los especialistas, es una decisión del presidente que, precedida por un argumento de carácter ideológico, por una posición política ideológica de la famosa soberanía energética, está tomando una decisión fracasada.

 

La decisión que todo mundo recomienda es que México invierta en aumentar las reservas en exploración, que México mejore su capacidad de extracción, de producción de crudo; vive este momento el mercado condiciones muy favorables por la confrontación geopolítica de Irán contra los Estados Unidos o de los Estados Unidos contra Irán va a seguir fortaleciendo la demanda de crudo en el mundo. La guerra comercial chino-norteamericana creo que abre posibilidades para que México acreciente su capacidad de oferta de crudo en el mercado mundial y obtener recursos que pudieran fortalecer las finanzas públicas.

 

Creo que hoy es un mal día para el futuro del país y de sus habitantes. Una ocurrencia más que no sabe uno en qué vaya a terminar.

 

Los últimos informes de organismos internacionales es que México ha bajado en el ranking como país atractivo para la inversión extranjera. Hay una baja muy importante de inversión nacional explicada porque hay desconfianza. Sencillamente porque hay incertidumbre.

 

El informe que entregó Hacienda de los Pre-criterios económicos 2019 hablan claramente de que hay una baja en la expectativa del crecimiento económico, que hay una baja en la inversión pública y privada, que hay una baja en la generación de riqueza y, por lo tanto, hay menos que repartir; menos empleos, menos salarios, menos consumo.

 

Se afecta, sin duda a los bolsillos del ciudadano común. Habrá menos expectativas de bienestar, de seguridad económica, de bienestar familiar y esto (repito) porque las decisiones del presidente López Obrador están fincadas en un voluntarismo absurdo.

 

Los megaproyectos están destinando recursos que no van a tener un buen fin, no son recursos de carácter público.

 

El “Tren Maya” desgraciadamente se habla de cerca de los 180 mil millones de pesos (pero) con toda seguridad va a ser mucho más. No hay respaldo del impacto ni social ni económico.

 

Los 12 mil millones o más de dólares para la refinería de “Dos Bocas” ¡estamos hablando de 160 mil millones de pesos! ¿qué presupuesto a la baja resiste inversiones sin destino, sin propósitos claros, sin rentabilidad?

 

Santa Lucía se había dicho que iban a ser 60 mil millones. Ya son 77 mil millones y con toda seguridad van a ser cerca de los 150 mil sin todavía tener los estudios de las empresas de aeronáutica internacional que son las que califican la viabilidad técnica y de seguridad de los aeropuertos en el mundo. ¡No se tienen y ya iniciaron los trabajos!

 

Y, por lo tanto, inversiones, estamos hablando de alrededor de medio billón de pesos; 500 mil millones de pesos para arrancar tres proyectos que –repito- parecerían una bolsa rota que va a dañar enormemente a las finanzas públicas y, por lo tanto, a los habitantes del país.

 

 

 

 

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